3 Cosas Que Aprendí de mi Experiencia FODMAP

Desde hace añares vengo escuchando a mamá – la nutri – hablar de lo espectacular que es el FODMAP para solucionar problemas digestivos.

Te soy honesta, no le daba mucho corte.

No consideraba que yo tuviera temas digestivos tan importantes. Oki sí, algún malestar cada tanto como cualquiera, muy cada mil años sentía algo de reflujo y -- algo incómodo de contar pero estamos en confianza aquí -- tuve épocas de mucho estreñimiento pero habían felizmente habían quedado atrás.

O sea. Para qué preocuparme por mi digestión ahora?

Mamá estaba preparando una clase de FODMAP para un nuevo curso online, Pro Digestión, y empecé a escucharla hablar de los síntomas:

  • Dolores de cabeza
  • Estar hinchada aunque uno coma sano
  • Clasificaba como estreñimiento el no movilizar cada día
  • El bajón de energía a las 3 PM

 

Uy uy uy. Eran MUY yo!

Nope, no son las únicas consecuencias de una mala digestión – van desde estar estancada en un peso corporal, hasta reflujo, acidez, colon irritable. Pero esas de arriba resonaron conmigo. Me di cuenta que estaba aceptando esas cosas como que fueran normales, en vez de explorar soluciones.

Ante tanto beneficio, decidí escuchar a mamá y probar su amado FODMAP.

(Y la verdad que tenía razón en amarlo!)

 

 

¿Qué es la “Dieta” FODMAP?

La universidad australiana Monash desarrolló la herramienta FODMAP, para detectar intolerancias de forma científica y confiable. Si sentís que estabas adivinando qué te cae bien y que no tanto, este sistema es salvador.

En Monash, descubrieron que los alimentos – aún los super saludables – pueden tener ciertas sustancias que complican la digestión a ciertas personas. Clasificaron estas sustancias en diferentes grupos y elaboraron un sistema paso a paso dónde primero eliminás ciertos alimentos de tu alimentación y luego los reintroducís gradualmente, para corroborar si son los responsables de tus problemas digestivos o no.

Lo mejor es que ven mejoras en el 80% de las personas que prueban la herramienta FODMAP. Wow!

Ojo -- no es una “dieta”. Es una herramienta de alimentación que se usa por un tiempo limitado; lo ideal es seguirla entre 4 a 6 meses.

Yo personalmente hice una versión intensa pero más rápida y aún así me suuuper sirvió. Te cuento!

 

 

Mi Top 3: Cosas Que Aprendí en mi Experiencia FODMAP

 

  1. Parecía más difícil de lo que era

El primer día que me senté a entender las categorías de alimentos ricos en FODMAP y cómo adaptar mi alimentación para no incluirlos fue… bravo. (Por no decir, quise salir corriendo!).

Entendí el valor de tener a la nutri al lado, no solo para reforzarme la motivación y hacerme acordar por qué quería hacer esto, sino para organizarme. Son tantos detalles y como toda cosa nueva lleva más energía, por eso aún en mi caso que tengo mucho manejo de alimentación saludable me hubiera sido casi que imposible lograrlo sola.

Con mamá (la nutri) fuimos armando mi plan de alimentación y cuando lo vi listo: phewww!

Tenía miedo que mis platos fueran siempre iguales y aburrirme, pero terminé amando mi menú – seguí comiendo variado, lleno de colores y descubrir cosas nuevas fue toda una aventura.

Además de los beneficios directos en mi digestión, la satisfacción de un desafío cumplido se sintió 10 puntos!

 

 

  1. Aprendí a decir NO

Lo mejor de la dieta FODMAP es que descubrís científicamente qué te cae mal (y algo clave: en qué cantidad).

En el proceso descubrí que la ricota y la cebolla son de las peores cosas para mí. La primera me sorprendió porque nunca me había dado cuenta de que la inocente y tan sanita ricota estaba directamente atada a mis dolores de cabeza. Con la cebolla fue toda otra historia – y que me aportó aún más!

Yo sabía que la cebolla no me caía bien. Sip, antes de la dieta FODMAP.

El tema es que es rica, y a veces la comía y no me pasaba nada. (En ese momento no sabía leer cantidades o el tema de no mezclarla con otros alimentos ricos en el mismo FODMAP). Entonces cuando aparecía cebolla en el menú de casa o en lo de una amiga, o cuando salía a comer y pedía sin cebolla pero igual venía… no quería molestar y me la comía igual. Me decía a mi misma que en realidad no siempre me cae mal, que como re-sano así que debería poder bancármela y que además tiene un montón de beneficios así que no debería ser tan malo incluirla en mi plato.

Prácticamente siempre me arrepentía después.

Me venía reflujo o algo de acidez y la sufría. El tema es que me olvidaba; aparecía cebolla en mi plato y volvía a decir que sí.

No sé si soy la única o a vos te pasa algo parecido, pero te cuento que pasar por la experiencia FODMAP y tener la certeza que hay ciertas comidas que no puedo comer, me super ayuda a decir que no con firmeza. (Y cero culpas).

Creeme, para una “people pleaser” como yo eso este es el mejooor logro.

Me siento bien consistentemente y si me voy a salir con algo que no me hace tan bien, sé que va a ser solo con algo que amo que yo quiero decirle SÍ.

 

 

  1. Descanso al sistema digestivo

El proceso FODMAP puede ser más corto o extenso en cada caso, dependiendo de tus problemas digestivos, tus objetivos y cómo vaya respondiendo tu cuerpo en cada etapa. Pero hay una etapa común que todos hacemos: el descanso digestivo inicial.

Cuando empezás hacés 2 a 3 semanas de un menú bajo en todas las categorías FODMAP. Es la parte más intensa y es cuando le das una chance a tu sistema digestivo de recuperarse.

Los alimentos que no te caen bien en lo personal, y los que no le caen bien a nadie como los ultraprocesados, van potencialmente lastimando tu tubo digestivo y trayendo complicaciones extra. Cuando los dejás afuera en la primera etapa, se va recuperando naturalmente, también mejora la absorción de nutrientes contribuyendo a una mejor reconstrucción (y por ende mejor digestión), y por si fuera poco te sentís espléndida por los beneficios directos de evitar los FODMAP que a vos en particular no te caen bien.

Si bien es la más estricta, esta fue mi etapa favorita total!

Después de ahí, se viene la parte más personalizada de ir reintroduciendo todos los alimentos paso a paso. Aquí de vuelta es super importante el trabajo con la nutricionista, y agradezco haber tenido a mamá guiándome con el menú (y recordándome que anote!).

 

 

Otra de mis parte favoritas del proceso fue ver como me deshinché y hasta bajé unos kilitos, también me regularicé y lo mejor: decirle chauuuu a esos dolores de cabeza que cada tanto aparecían “de la nada”. Ahora sé que nunca es "de la nada". Amo!

 

 

Si estás sufiendo de temas digestivos, anímate y probá la herramienta FODMAP.

Descubrí cómo hacerlo de la mano de TanVerde y nuestra nutri Lic. Maren Torheim con el nuevo curso Pro Digestión. (Más info aquí).

 

 

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