Cómo Cuidarte con Poco Tiempo

Si querés cuidarte, pero tu mayor obstáculo es el tiempo, no temas, no es necesario que sacrifiques horas sueño para poder lograr un cambio real y ver resultados. 

Hay pequeñas cosas que podés hacer para subir tu alimentación de nivel esta misma semana.  

 

Incluso cuando estamos motivados a cambiar, cuando racionalmente sabemos lo bien que nos haría alimentarnos de otra manera, y aunque el famoso… “¿qué comemos hoy?”, sea una carga enorme, lo cierto es que la gran mayoría de nosotros no tenemos un plan. Sin una estrategia clara nuestra alimentación queda a la deriva del tiempo y la energía que nos encuentre en el momento – sí, ahí cuando estás muerto de hambre y necesitás atacar algo ya. Ouch. Y bua, no necesitás que te diga esto, elegir cansados tiende a ser la receta para el desastre.

 

¿Pero cómo hacemos para salir de este círculo vicioso y empezar a cuidarnos cuando realmente no tenemos tiempo? 

 

Tu mejor estrategia es ir de a poco. Te contamos por qué, y nuestros tips para que todo te salga más fácil y más rápido: 

 

Los 5 Consejos Para Personas Ocupadas  

 

1. EMPEZÁ SUAVE. Cuando estamos motivados a cambiar tendemos a querer hacer todo ya. Nos compramos 5 libros de cocina, media feria ecológica, todos los tuppers nuevos para la vianda y llegamos a casa agotados antes de empezar. Si te proponés cambios radicales, de golpe, y sin orientación, es muy probable que te canses rápido y termines largando todo. Lo peor es que te vas a convencer a ti mismo de que “yo no puedo” o “esto no es para mí”. Pero esto es para ti y vos podés – necesitás ir paso a paso. Respetá tu energía, tus tiempos, y trabajá desde ahí. 

Proponete ser constante con algo que ya sabés hacer, o mejorar un hábito que ya tenés en vez de empezar uno nuevo como primer medidaAcordate de nuestro mantra: Todo Suma. 

Por ejemplo, si te quedan bárbaras las sopas de verduraproponete hacerla 1 vez a la semana y que te rinda varios días. O si ya tenés el fantástico hábito de desayunar, pero sabés que comés demasiada harina en ese momento, elegí un mejor tipo de pan o buscá un par de alternativas (por ejemplo, un chía pudding). 

 

2. LAVÁ LOS VERDES. Para comer mejor es fundamental tener las cosas a mano y fáciles de usar. Así cuando llegás de noche son 5 minutos para preparar la cena en vez de 30 (o más ouch!). Las ensaladas son siempre una idea genial – pueden ser tibias en días fríos -- pero solo va a salir rápida si tenés tus verdes pre-lavados 

Hacete la rutina de lavar esa lechuga y esa rúcula – mizuna, mostaza, radicheta - apenas llegás de la feria, o comprá una opción pre-lavada cuando estás apurado. Hoy en día hasta la feria orgánica tiene opciones de hojas lavadas prontas para usar. 

Usá esos verdes para hacerte una ensalada rápida de almuerzo o cena, o como guarnición de lo que siempre comés (aunque sea una sola hoja grande). Vas a mejorar cualquier comida.  

 

3. CONGELADOS. No hay nada más desalentador que comprar fruta con la decisión de que vas a comer mejor, solo para verla pudrirse una semana despuésTal vez estabas esperando el momento perfecto para lavar ese kilo de frutillas, querías hacer una torta con esas ciruelas, o unas manzanas al horno. No te preocupes, ya va a llegar el momento; mientras tanto, tu mejor alternativa es la fruta congelada.  

No se te va a pasar, ya está lavada y picada – lista para usar. Sea que la laves, piques y guardes tu misma o la compres pronta, te salva y es una herramienta ideal para incorporar más fruta en tu vida sin excusas. 

Si la vas a preparar y congelar tú, preferí fruta orgánica, local y de estación. 

La fruta congelada es perfecta para hacerte un smoothie rápido o para usar por arriba de tu yogurt o muesli de la mañana – todo queda más rico y nutritivo. Te recomiendo especialmente los arándanos, porque después de congelarse sus antioxidantes están más biodisponibles. 

 

4. UN POTE SEMANAL. Al comienzo de la semana siempre me hago un pote de quinoa, mijo, couscous u otro carbohidrato saludable (voy variando), para que me rinda varios días. La mayoría de estos duran unos 4 días en la heladera.  

Así tengo siempre un recurso para usar de guarnición o para “polentear” una ensalada. En los días fríos, podés darle un golpe de horno en el momento así te queda una ensalada o guarnición tibia. Tip extra: servilo con un par de cucharadas de semillas por arriba para lograr una proteína completa (mix leguminosas y cereales). 

 

5. DOBLE PORCIÓN. Siempre que hago algún plato más elaborado hago doble porción y guardo la segunda en la heladera o en el freezer. No siempre tenemos ganas de comer lo mismo al otro día, pero con la opción del freezer todo se soluciona.  

 

Si son más de una porción que sobran y las vas a freezarla clave es guardarlas en diferentes potes, así sacás solo lo que necesitás. No hay nada como la tranquilidad de tener tu menú de opciones sanitas en el freezer esperándote. Tip extra: etiquetalos para acordarte que tiene cada pote, y ponele fecha. 

 

Probá estos tips y andá a tu ritmo. Los mejores resultados vienen de tus hábitos, y cuando vas incorporando herramientas de esta forma gradual, tenés muchísimas más chances de poder sostenerlas en el tiempo y que lleguen a ser hábitos. Muy pronto van a ser la base de tu cambio profundo y resultados maravillosos. 

 

Probalos... Después nos contás.

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